Preguntas frecuentes
¿Qué es un proceso de coaching?
Es un proceso personalizado en el que un profesional, conocido como coach, acompaña al cliente (coachee) para facilitar su crecimiento personal y profesional. Mediante conversaciones que invitan a la reflexión y la escucha activa, el coach ayuda a clarificar objetivos, identificar obstáculos y desarrollar estrategias para un cambio positivo. Fomenta el autodescubrimiento, mejora las habilidades y capacita a la persona para tomar decisiones informadas y alcanzar sus aspiraciones, liberando todo su potencial.
¿Qué diferencias hay entre la psicología clínica y la psicología coaching?
El coaching se centra principalmente en el desarrollo personal y profesional, ayudando a las personas a fijar y alcanzar objetivos, desarrollar habilidades y maximizar su potencial. Está orientado al futuro y el cliente no presenta síntomas de psicopatologías. En cambio, la terapia se centra en abordar problemas psicológicos, traumas y problemas de salud mental. La psicología clínica profundiza en las experiencias pasadas, las emociones y los patrones de comportamiento para promover la curación y aliviar la angustia. Mientras que el coaching hace hincapié en la capacitación y el crecimiento, la terapia prioriza la curación emocional y el bienestar mental.
¿Qué diferencias hay entre el coaching y el mentoring?
A menudo se confunde el coaching con otras disciplinas de orientación como son el mentoring o la consultoría. Todas ellas tienen el objetivo de acompañar a la persona para mejorar sus resultados. Sin embargo, existen claras diferencias entre ellas. El coaching se centra en el desarrollo de habilidades y la consecución de objetivos, utilizando preguntas abiertas y la escucha activa para que el cliente encuentre sus propias soluciones. Es un proceso estructurado y colaborativo. En cambio, el mentoring consiste en que una persona con más experiencia comparta sus ideas, consejos y conocimientos para guiar la trayectoria personal o profesional de alguien. Ambos ofrecen perspectivas valiosas, pero el coaching fomenta el pensamiento independiente y el autodescubrimiento, mientras que el mentoring proporciona orientación directa basada en la experiencia del mentor. Esto es relevante porque las circunstancias del cliente no siempre son las mismas que las que tuvo el mentor, y por tanto los aprendizajes necesarios pueden no ser los mismos.
¿Cuál es el rol del coach y del coachee?
Ambos se comprometen con el reto del coachee. El papel del coach es ofrecer todos sus conocimientos y herramientas para facilitar nuevas perspectivas y aprendizajes, generando un espacio de confianza, autonomía y estricta confidencialidad. Por otro lado, el papel del coachee implica una participación activa, abriéndose a nuevas posibilidades y comprometiéndose con las acciones que le llevarán hacia la consecución de su objetivo. Es el coachee quien asume la responsabilidad de su viaje de crecimiento.
¿Por qué elegir un Psicólogo para realizar un proceso de coaching?
“El/la psicólogo/a que ha complementado su bagaje académico en Psicología con una formación específica en coaching, y que recibe supervisión en su práctica profesional, aporta un valor diferencial y específico para el cliente/a en los siguientes aspectos:
Su formación universitaria de Psicología, en torno a la persona, su comprensión de ésta y las leyes que la afectan en los procesos de construcción de la identidad, personalidad, aprendizaje, percepción, atención, pensamiento, motivación, acción, interacción sistémica, culturalización, integración psicosomática, etc., es decir, en todos aquellos aspectos que la constituyen como persona, le permite una comprensión más eficiente de la situación del cliente/a.
Puede valorar e identificar la idoneidad y viabilidad del método para el cliente/a con criterios reconocidos científicamente.
Debido a su formación en Psicología puede utilizar e integrar diferentes modelos psicológicos para intervenir, según las necesidades de su cliente/a, de una forma más eficaz y eficiente, para que alcance sus objetivos.
Está entrenado/a en la identificación de patrones de pensamiento, emocionales y corporales; en la detección de incidentes críticos y en la utilización de palancas de cambio más variadas y eficientes, lo que facilita unos resultados más duraderos y profundos.
Su capacidad técnica le permite trabajar, según las necesidades del cliente/a, en cualquiera de los niveles de aprendizaje, y lograr el máximo resultado, llegando hasta el fortalecimiento de la identidad, debido a la experiencia de logro personal.”
Extraído de la Declaración Institucional sobre la Psicología Coaching del Consejo General de la Psicología de España